La Família Scolari lleva a Brasil al quinto título

Los barberos y peluqueros de Brasil tuvieron un día repleto el lunes 1º de julio de 2002.  Todo niño al que le gustaba el fútbol en el país quería un corte de cabello igual al de Ronaldo. El día anterior, el crack había lucido en la final del Mundial de Japón y de Corea, uno de los más raros, para decirlo delicadamente, peinados de la historia de los Mundiales. La medialuna de cabello en la frente, sin embargo, le dio suerte al goleador. Marcó dos goles contra la Alemania del arquero Oliver Kahn, llegó a los ocho en la artillería de la Copa, se convirtió en el jugador que más movió las redes en Mundiales, con 15 tantos, y garantizó el pentacampeonato para Brasil.             

Por primera vez en la historia, el Mundial fue disputado en dos sedes.  Japón y Corea del Sur compartieron la responsabilidad de organizar el Mundial. La final fue en suelo japonés, pero quienes salieron mejor parados durante el torneo fueron los coreanos. Vencieron a Portugal y Polonia en la primera fase, después a Italia en los octavos de final y a España en los cuartos. Con la hinchada en éxtasis, los coreanos sólo fueron parados en la semifinal, cuando perdieron con Alemania. Al final, se quedaron con un histórico cuarto lugar.

Los japoneses también no estuvieron mal. El apoyo de los simpatizantes fue suficiente no solo para que Japón ganara un partido de Copa del Mundo por primera vez, sino que terminó empujando al equipo para una igualmente inédita segunda fase. La selección nipona derrotó a Rusia y a Túnez y empató con Bélgica en la primera fase, clasificándose en primero lugar del grupo. Pero la alegría de los japoneses no duró mucho: en los octavos de final, la derrota con la sorprendente Turquía. 

Los turcos, además, protagonizaron los mayores resultados inusitados de una Copa que no pecó por falta de resultados inesperados. En 2002,  Turquía volvió a disputar un Mundial después de 48 años. Llegaron, y enseguida se toparon con el grupo de Brasil. Asimismo, consiguieron clasificarse, gracias al saldo de goles superior al de Costa Rica. En los octavos de final, 1 a 0 sobre  Japón. En los cuartos, una pobre victoria más, esta vez en la prórroga, sobre el también sorprendente Senegal.  Turquía dificultó al máximo la vida de Brasil. En la semifinal, un tiro más de la puntera de Ronaldo resolvió el partido. Los turcos todavía tuvieron aire para vencer a Corea del Sur y terminar el Mundial con un increíble tercer lugar.

Víctima de Turquía, la selección de Senegal también merece una mención honrosa. Siguiendo la tradición africana de jugar un fútbol alegre, los senegaleses demostraron fuerza en el primer partido, con el 1 a 0 sobre la entonces campeona Francia. Después, empates con Dinamarca y Uruguay. En los octavos de final, una impresionante victoria sobre Suecia en la prórroga, que colocó a Senegal entre los ocho mejores equipos del Mundial. Por primera vez, los octavos de final contaron con selecciones de cinco confederaciones diferentes.

Además de Francia, Portugal y Argentina también se despidieron rápidamente en la primera fase. Los portugueses, que contaban con Luis Figo, fueron derrotados por los Estados Unidos enseguida, en el estreno, y después no consiguieron recuperarse más. Los americanos consiguieron la mejor campaña de su historia al vencer a México y avanzar para los cuartos de final, donde fueron derrotados por Alemania.

La familia Scolari

Así como en 1994, la Selección Brasilera pasó por aprietos para garantizar la clasificación en el Mundial de 2002. En la Copa América de 2001,  Brasil pasó por una de las mayores vergüenzas de su historia: perdió por 2 a 0 con la modestísima Honduras. La vacante en el Mundial vino solamente en la última rueda de las eliminatorias, con una victoria sobre Venezuela.

Una vez más, la opinión pública pedía a Romário. El técnico Luiz Felipe Scolari, sin embargo, no dio oídos. Felipão cerró el grupo, expuso su confianza en los convocados y garantizó la unión de un elenco que quedó conocido como “Familia Scolari”. 

En la primera fase del Mundial 2002,  Brasil no tuvo muchas dificultades. Fueron tres victorias. Turquía hasta endureció el juego, pero terminó derrotada por 2 a 1. China y Costa Rica fueron despachadas con sonoras goleadas. 

En los octavos de final, un juego complicado frente a Bélgica. El placar de 2 a 0 para Brasil no reflejó los obstáculos que la Selección precisó superar en campo. Con mucha marca, los belgas llegaron a amenazar. Pero Rivaldo y Ronaldo garantizaron la victoria.

La Inglaterra de David Beckham fue el adversario de los cuartos de final. Y el sueño del penta casi se escapó de las manos cuando Michael Owen aprovechó un error de Lucio y abrió el placar. Pero Brasil tenía a Ronaldinho Gaúcho. El mediocampista era entonces un muchacho de 22 años que jugaba en el Paris Saint-Germain, todavía lejos de ser el jugador que encantó al mundo con la camiseta del Barcelona. Pero fue contra los ingleses que él comenzó a llamar la atención de todos. Primero, hizo una bella jugada en el mediocampo y dio un pase primoroso para que Rivaldo empatara. Después, acertó un tiro fantasma que entró en el ángulo del arco inglés. Hasta hoy la intención de Ronaldinho es discutida: ¿quiso tirar el centro o patear al arco? Lo importante fue que el balón entró.   

Un reencuentro con Turquía fue el menú de la semifinal. Brasil ya había vencido al mismo adversario en la primera fase y, por eso, el favoritismo era inmenso. Pero el cerrojo preparado por los turcos fue aún más fuerte. Un tiro de Ronaldo con la punta del botín, sin embargo, fue suficiente para colocar a Brasil de nuevo en la final, la tercera seguida desde 1994.

La final puso frente a frente a dos gigantes del fútbol mundial: Brasil y Alemania. Eran siete títulos mundiales en campo: los brasileros buscaban el penta y los alemanes, el tetra. Curiosamente, las dos selecciones nunca se habían enfrentado en Mundiales. Con seis goles marcados en el torneo hasta ese momento, Ronaldo ya había probado para el mundo que estaba recuperado. Después de sufrir con lesiones y ser centro de desconfianza, el atacante estaba preparado para revertir la situación.

Alemania tenía al arquero Oliver Kahn, que terminó siendo elegido el mejor jugador del Mundial de 2002. Pero Ronaldo marcó dos goles en la final, se convirtió en el goleador del torneo, garantizó el pentacampeonato para Brasil y después, además, fue elegido el mejor jugador del mundo en 2002. El único problema es que, en la imagen que quedó para la posteridad, el Fenómeno aparece con aquel corte de cabello.

Fuente de datos: Fifa.com