Un Mundial bajo la sombra de la dictadura

Después de sus vecinos en América del Sur (Uruguay, Brasil y Chile),  Argentina finalmente tuvo su chance de organizar un Mundial, en 1978. Y al contrario de lo ocurrido con brasileros y chilenos, los argentinos pudieron conmemorar un final feliz. Mario Kempes se consagró como goleador del Mundial y la fiesta se adueñó de las calles de Buenos Aires, con lluvia de papeles azules y blancos, después de la victoria de la selección suramericana sobre Holanda en la final.  

Pero, aún con el show de la hinchada, nunca hubo un Mundial tan polémico. La competición tuvo como telón de fondo el opresivo régimen militar liderado por el general Jorge Videla. Los brasileros no se conformaron por haber perdido el Mundial, más aun siendo el único equipo invicto del torneo. Los reclamos comenzaron en la primera fase. En el juego contra  Suecia el 1 a 1 permanecía hasta el final, cuando  después de un tiro de esquina, Zico cabeceó para la red. El árbitro galés Clive Thomas, sin embargo, alegó que había pitado el fin de juego antes de que la pelota cruzara la línea. Gol anulado y empate en 1 a 1.

Después, vino la Batalla de Rosario. El juego entre Brasil y Argentina válido por la segunda fase del Mundial podría definir un finalista. Los argentinos, bajo la mirada del dictador Videla, querían ganar de cualquier manera y tuvieron juego brusco para con los brasileros que respondieron con la misma moneda. El resultado fue uno de los partidos más violentos de la historia, donde los protagonistas no fueron cracks  como Zico y Kempes, pero sí marcadores famosos por las entradas llenas de vigor como los brasileros Chicão y Oscar y los argentinos Galván y Ardiles.

Al final, el 0 a 0 dejó la definición de quien iría a la final para la última rueda. El problema es que los partidos de Brasil y Argentina no se jugaron en el mismo horario. Los brasileros entraron en campo antes y vencieron a Polonia por 3 a 1. Cuando el partido entre Argentina y Perú comenzó, los dueños de casa ya sabían que precisaban vencer por una diferencia de cuatro goles para superar a Brasil en el saldo y avanzar a la decisión final del Mundial. Lo que siguió a continuación fue un juego de uno atacando y otro defendiendo, y los desinteresados peruanos que ya no tenían chance de clasificación, perdieron por 6 a 0.

Los brasileros reclaman hasta hoy, y el técnico Claudio Coutinho llegó a declarar al final del torneo después de vencer a Italia en la decisión del tercer lugar con un antológico gol de Nelinho, que Brasil era el campeón moral del Mundial.

África desencanta

Polémicas aparte, el Mundial de 1978 tuvo muchos momentos destacados. En la primera fase, el triunfo de la debutante Túnez sobre México, por 3 a 1, marcó la primera victoria de una selección africana en Mundiales de la FIFA. También debutante,  Irán conquistó un punto frente a Escocia, único representante británico.

Aún en otro continente, los europeos mostraron fuerza.  Italia, con nombres como Paolo Rossi y Dino Zoff, impresionó con buenas victorias y un digno cuarto lugar, terminando el Mundial como el único equipo que consiguió vencer a los argentinos. 

Holanda, a su vez, jugó sin Johan Cruyff, una ausencia que entraría para la historia como una más de las polémicas del Mundial en la Argentina. Aclamado como uno de los más grandes jugadores del planeta, Cruyff decidió no disputar el Mundial de 1978. En la época, muchos consideraron que la motivación del eterno camisa 14 holandés fue la de protestar contra el régimen dictatorial argentino.

Otros especularon una pelea con la federación holandesa de fútbol. Mucho tiempo después, Cruyff dijo que un episodio de violencia en Barcelona, ciudad donde vivía con su mujer y tres hijos, motivó la decisión. Según el crack, hombres invadieron su casa, amarraron a su familia y apuntaron armas para las cabezas de su mujer y sus hijos. Este delito, ocurrido meses antes del Mundial, habría dejado al jugador sin ánimo para disputar el Mundial.     

Argentina, que no tenía nada que ver con eso, aprovechó. En el estadio Monumental de Núñez completamente lleno, los dueños de casa hicieron el 3 a 1, con dos de Mario Kempes y levantaron por primera vez el codiciado trofeo de campeón del mundo.

Fuente de datos: Fifa.com