Una revolución táctica

Brasil no consiguió siquiera hacer recordar la magia de la selección de 1970, Inglaterra ni se clasificó para el Mundial de 1974 y Argentina todavía era una fuerza menor del fútbol, pero igualmente el Mundial disputado en Alemania se convirtió en un marco para el deporte.  Todo por culpa de una calesita.

Comandados por el legendario Johan Cruijff, los holandeses volvieron a disputar un Mundial después de 36 años. Y el retorno fue en gran estilo: apodada de “Naranja Mecánica”, la selección europea puso en práctica, como nunca había sido visto, el concepto de fútbol total. La premisa táctica parece osada hasta hoy: los jugadores no tenían una posición fija en el campo. Todos deberían ser capaces de marcar, atacar y armar jugadas, cambiando de lugar en velocidad y teniendo en cuenta al adversario. Claro que eso exige jugadores de un nivel más elevado que el normal, total entrega táctica y mucho esfuerzo físico y técnico. Y Holanda contaba no solo con Cruijff, el maestro, sino que también tenía nombres como Neeskens, Jansen y Resembrink.

El mentor de todo eso era el técnico Rinus Michels, que antes había creado el casi imbatible Ajax del comienzo de los años 70. En el Mundial, los resultados aparecieron enseguida: 2 a 0 sobre Uruguay en la primera fase, 4 a 0 sobre Argentina y 2 a 0 sobre el tricampeón Brasil en la segunda fase. Pero había una piedra (o mejor dicho, una roca) en el camino llamada Beckenbauer.

Jugando en casa, los alemanes occidentales llegaron a ser abucheados por la propia hinchada en la primera fase y tardaron en engranar. Pero una victoria sobre la impresionante Polonia del goleador Lato, selló el pasaje para la final y mostró de una vez por todas la fuerza germánica cuatro días antes de la decisión del torneo.

Holanda había marcado 14 goles y sufrido solo uno en los seis partidos anteriores, y ni bien comenzó el juego salió atacando sin que los alemanes hubiesen tocado el balón. Cruijff salió del medio campo y solo fue parado en el área por Uli Hoeness: penal con un minuto de partido. Le tocó a Neeskens marcar el primer gol de penal en una final de Campeonato del Mundo.

Los alemanes, sin embargo, no desistieron. Ellos ya tenían experiencia en vencer selecciones mágicas en decisiones de Mundiales después de comenzar perdiendo. Veinte años antes, la víctima había sido la Hungría de Puskas. En 1974, fue la Holanda de Cruijff. A los 25 minutos, Bernd Hölzenbein fue derribado por Wim Jansen en el área y Paul Breitner convirtió el segundo penal del partido. Después, le tocó a Gerd Müller el honor de marcar el gol que garantizó el triunfo. Así, el capitán Franz Beckenbauer levantó la nueva copa del Mundial, ya que la Jules Rimet quedó definitivamente para Brasil en el año 1970. 

Víctima de la Naranja Mecánica
Sin Pelé, Gerson, Carlos Alberto Torres, Tostão y Clodoaldo,  Brasil ni de lejos se parecía con la selección mágica de 1970, aunque también tuviera a Zagallo como técnico. En la primera fase, el equipo canarito (auriverde) se clasificó en segundo lugar con dificultad, después de empatar sin goles con Yugoslavia (que pasó primera del grupo) y Escocia, más allá de vencer a Zaire por 3 a 0 en la última rueda.

Zaire, además, merece una mención especial. El primer país de África Subsahariana a disputar un Mundial, la nación, hoy llamada de República Democrática del Congo, entró para la historia del Mundial gracias a una de las jugadas más excéntricas del fútbol de todos los tiempos. En el partido contra  Brasil, el juez cobró una falta a favor del equipo canarito en la puerta del área del equipo africano. Los jugadores de Zaire se posicionaron en la barrera, pero cuando el árbitro pitó, el defensor Ilunga Mwepu salió corriendo y pateó la pelota lejos antes que ella fuese puesta en juego por los brasileros. Tarjeta amarilla para el sorprendido Mwepu y un lugar garantizado en la historia de los Mundiales.

En la segunda fase,  Brasil venció a Alemania Oriental y a la Argentina, pero terminó siendo una víctima más de la Naranja Mecánica y tuvo que contentarse en disputar el tercer lugar contra  Polonia. Después de ser atropellado por la Calesita, el equipo auriverde tampoco fue rival para Polonia y terminó en cuarto lugar.

Fonte dos dados: Fifa.com