El Mundial de las grandes jugadas del Rey del fútbol

El primer Mundial transmitido en colores para todo el mundo por televisión, el Mundial de 1970, fue caracterizado por jugadas plásticas y geniales, protagonizadas, principalmente, por la selección brasilera de cracks como Pelé, Tostão, Rivelino, Jairzinho y Gerson. Desde los primeros partidos hasta la final, el conjunto auriverde encantó al mundo y juntó a los simpatizantes de los anfitriones mexicanos, extasiados con el fútbol ofensivo presentado por el equipo comandado por Zagallo.

México recibía el Mundial por primera vez y la mayor preocupación de los atletas era en relación al calor intenso, ya que los partidos tendrían que adecuarse a la televisión europea, lo que resultaba en partidos marcados en horarios de sol intenso. Las novedades fueron las dos sustituciones por equipo y tarjetas rojas y amarillas para una mejor visualización de las advertencias dadas por los árbitros a los jugadores.

Otro atleta destacado del torneo fue el atacante alemán Gerd Müller, goleador con impresionantes diez goles. Marcó uno en el vuelco del partido sobre  Marruecos, hizo tres contra  Bulgaria y repitió  la cuenta frente a Perú. En los cuartos de final, marcó, en la prórroga, el gol que eliminó a Inglaterra. El partido fue uno de los muchos que entraron para la mitología alemana de nunca entregarse en campo. Los germánicos perdían por 2 a 0 en poco más de veinte minutos del final del juego. Franz Beckenbauer y Uwe Seeler, sin embargo, empataron y llevaron el partido para la prorrogación. La ironía fue que, antes de que Müller decretara la victoria alemana, el árbitro anuló un gol del inglés Geoff Hurst, justamente el autor de un polémico gol contra Alemania Occidental en la decisión del Mundial de 1966. Y los alemanes tenían a Müller, que marcó y garantizó la primera victoria de los alemanes sobre  Inglaterra en un partido oficial.

Otro juego que entró para la historia fue la semifinal entre Italia y Alemania. El partido terminó empatado en 1 a 1, después que Karl-Heinz Schnellinger convirtiera en el último minuto del tiempo reglamentario y llevara a los alemanes a disputar una prórroga más. En el tiempo extra, el mayor número de goles marcados en la prórroga en toda la historia de los Mundiales: fueron cinco, dos de ellos de Gerd Müller. Los italianos, sin embargo, marcaron tres, y se garantizaron la final. Para los alemanes quedó eternizada la imagen del capitán Franz Beckenbauer, que  se dislocó el hombro y asimismo continuó jugando con una atadura.

Genialidad en el campo de juego

Aun habiendo sufrido con la violencia de los adversarios en 1966, Pelé llegó a ser cuestionado por causa del fiasco de la selección brasilera en Inglaterra. Por eso, el Rey consideró no jugar el Mundial de 1970. Pero terminó cediendo y se convirtió en la piedra fundamental de un equipo que, para muchos, todavía hoy sería difícil de ser vencido.

La victoria por 4 a 1 sobre Italia en la final, dio a Brasil el derecho de llevar la Copa Jules Rimet para casa definitivamente. Para delirio de los mexicanos y asombro de espectadores del mundo entero, que vieron la reluciente camiseta amarilla transformarse en ícono eterno de la magia del fútbol, Pelé compiló una verdadera antología de jugadas increíbles en su perfecta despedida de las competiciones internacionales.

Son innumerables los ejemplos de genialidad dados por el titular de la camiseta 10: la cabezada perfecta, en el rincón derecho del arco de Inglaterra, que selló la gloria eterna del arquero Gordon Banks, en aquella que es considerada la mayor defensa de todos los tiempos; el tiro dado de atrás de la línea del medio del campo frente a Checoslovaquia, para desesperar al arquero adversario, que vio la pelota salir por poco; el magistral drible sin tocar en la pelota sobre el arquero uruguayo Mazurkiewicz, en la jugada que sólo no terminó en gol para volverse todavía más mítica; y los cuatro tantos marcados por Edson Arantes do Nascimento, uno de ellos en la final contra Italia. 

Pero sería injusto atribuir solamente a Pelé el encanto creado en campos mexicanos. El equipo formado por Félix; Carlos Alberto Torres, Brito, Piazza y Everaldo; Gerson y Clodoaldo; Pelé, Jairzinho, Tostão y Rivelino quedó para siempre en la memoria de cualquier amante de fútbol. El último gol marcado por Brasil en el Mundial de 1970, el cuarto delante de Italia en la decisión, muestra bien la belleza de aquella selección. La jugada tuvo la participación de siete jugadores y culminó en un pase milimétrico de Pelé para que el capitán Carlos Alberto Torres mandara la pelota a la red. En total, fueron seis victorias en seis juegos, con 19 goles marcados, siete de ellos de Jairzinho, que entró para la historia por haber marcado en todos los partidos del Mundial.

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Fuente de datos: Fifa.com