Fiesta inglesa, con polémica en la final

Se puede decir que el Mundial de Inglaterra fue un torneo de cebras, aunque la mascota haya sido un león– Willie, el primero de la historia de los Mundiales – y el héroe haya sido un perro – Pickles, que encontró la Copa Jules Rimet en un jardín, después del robo del trofeo. Pero fueron los resultados inesperados, popularmente conocidos como “cebras”, que aparecieron en abundancia en los campos británicos y caracterizaron a la competición.

Los bicampeones Brasil e Italia, por ejemplo, fueron eliminados ya en la primera fase. Los italianos perdieron con Corea del Norte y desembarcaron en casa bajo una lluvia de tomates lanzados por los hinchas furiosos. Brasil, aún con Pelé y Garrincha en la delegación, no consiguió mostrar el mismo fútbol de los Mundiales anteriores y también dijo adiós más temprano, después de ser atropellado por la selección portuguesa de Eusebio.

El crack y goleador del torneo con nueve goles, Eusebio, consiguió llevar a Portugal al tercer lugar, hasta hoy la mejor posición en la historia de los lusitanos. Otro nombre que apareció durante el Mundial de 1966 fue el del alemán Franz Beckenbauer. A los 20 años, el Kaiser comenzó a encantar al planeta y llevó a Alemania Occidental a la final de la competición.

Había llegado la hora de los ingleses, los inventores del fútbol. Después de no interesarse por las primeras ediciones del Mundial, pasar vergüenza al ser derrotado por los Estados Unidos en 1950 y hacer de “extra” de 1954 a 1962, la selección británica aprovechó la ventaja de jugar en casa, y con una generación de oro formada por nombres como Bobby Moore, Alan Ball, Geoff Hurst e Bobby Charlton, levantó al fin la copa Jules Rimet.

Los anfitriones le ganaron a Argentina en los cuartos de final y contaron con dos goles del crack Bobby Charlton para superar a la selección portuguesa de Eusebio. Pero, en la final, una jugada polémica marcó la victoria sobre Alemania Occidental. Geoff Hurst fue el héroe del triunfo inglés por 4 a 2 en el estadio Wembley al marcar tres goles en la final, dos de ellos en la prórroga. Hurst retiene el record de más goles marcados en la decisión de un Mundial de la FIFA, aunque hasta hoy permanezcan dudas respecto a la legitimidad de su segundo gol. La pelota pegó en el travesaño y no habría pasado la línea, pero el tanto fue validado por el juez de línea Tofik Bakhramov. Emoción en las tribunas y fiesta de norte a sur en Inglaterra.

Decepción verde y amarilla

Bicampeón del mundo, en 1958 y 1962,  Brasil era más que favorito para el Mundial de Inglaterra. Aún más porque contaba con Garrincha y Pelé. Y el estreno animó a la hinchada brasilera. En Liverpool, tierra de los Beatles, Pelé y Garrincha marcaron los goles que garantizaron la victoria sobre Bulgaria por 2 a 0. Fue la última vez que los dos jugaron juntos. Y  Brasil jamás perdió con Pelé y Garrincha en el campo. Pero, en el Mundial de 1966, la alegría duró solo un partido.

Una entrada violenta que recibió en el estreno sacó a Pelé del segundo partido de la selección brasilera frente a Hungría. El resultado fue desastroso: 3 a 1 para los húngaros y la primera derrota brasilera en Mundiales después de 13 partidos.

De vuelta para el partido contra Portugal, Pelé fue “cazado” en el campo de juego y desapareció frente al brillo de Eusebio, que marcó dos veces en la victoria de 3 a 1 de los lusitanos. Terminaba ahí la participación en el Mundial del equipo que había encantado al mundo en los años anteriores.

Fuente de datos: Fifa.com