Bicampeonato de Italia en la inminencia de la guerra

El fascismo se extendía por Europa y la inminencia de la guerra ya podía sentirse por todas partes cuando Francia recibió el Mundial de 1938. La Segunda Guerra Mundial entraría para la historia con su inicio en 1939, pero ya en junio del año anterior, una serie de problemas amenazó comprometer al espectáculo del balón.     

La Guerra Civil Española iba a comenzar en 1936 y terminaría en 1939. Por eso, los españoles no participaron del Mundial de 1938. La Alemania de Hitler ya tenía anexado a Austria, lo que hizo al número de participantes del Mundial pasar de 16 para 15. Los alemanes, incluso, aprovecharon jugadores austríacos para reforzarse. La participación de Italia y Alemania, generó también protestas contra el fascismo de Mussolini y Hitler en una Europa que ya estaba polarizada.

Otras ausencias importantes fueron  Argentina y Uruguay. De América del Sur, solamente Brasil participó. Los únicos otros dos equipos fuera de Europa fueron Cuba y las Indias Orientales Holandesas, que después se volverían independientes y pasarían a llamarse Indonesia. Fue la primera y única participación en Mundiales en la historia de ambas selecciones.

Cerrojo

El Mundial de 1938 también marcó una innovación táctica que quedó conocida como “El Cerrojo Suizo”. Todo gracias al austríaco Karl Rappan, que entrenaba a la selección Suiza, y que innovó al colocar un líbero para jugar y, así, consiguió superar a Alemania. Ahí comenzaba la histórica tradición suiza de formar sólidos sistemas defensivos.

Diamante negro

Único representante suramericano,  Brasil no estuvo mal en Francia. Por primera vez en la historia, la Selección Brasilera consiguió pasar de las fases iniciales del torneo. Mucho, gracias al mitológico Leónidas da Silva, que entraría para la historia como el inventor de la bicicleta. El atacante, que en la época vestía la camiseta de Flamengo, marcó siete goles en la competición, garantizó la artillería y encantó a los europeos. Sólo no consiguió dar el primer título a Brasil.

Leónidas hizo tres goles en la victoria brasilera sobre  Polonia por 6 a 5, pero fue el polonés Ernest Wilimowski que se consagró como el primer jugador en marcar cuatro goles en un partido del Mundial. Mejor para Brasil, que avanzó para enfrentar a Checoslovaquia en los cuartos de final.

El partido entre brasileros y checos fue prácticamente una batalla de guerra. El saldo: tres expulsiones, un brazo quebrado (del arquero checo Frantisek Planicka) y una pierna fracturada (del atacante Oldrich Nejedly). El empate 1 a 1 llevó a la decisión de un partido extra, 48 horas después del primer juego. En la repetición de la escena, Leónidas marcó un gol más y ayudó a la Selección Brasilera a vencer por 2 a 1.  Brasil llegaba a la primera semifinal de su historia.

El técnico Ademar Pimenta resolvió no poner a Leónidas para enfrentar a Italia. Según el  entrenador, el goleador habría sufrido una contusión, pero la polémica dura hasta hoy. Sin su principal crack,  Brasil no consiguió evitar que la Azzurra venciera por 2 a 1. En la decisión del tercer puesto, el Diamante Negro volvió y marcó dos goles sobre Suecia (el partido terminó con el marcador de 4 a 2).  Brasil volvió a casa con su mejor campaña en Mundiales y, “de yapa”, con el goleador del torneo.

La fuerza de Italia

Campeona en casa bajo la mirada de Benito Mussolini,  Italia también conquistó la medalla de oro olímpica en 1936 antes de entrar en campo para buscar el bicampeonato mundial. Pero solo cuatro campeones de 1934 continuaban en el elenco, sin contar al técnico Vittorio Pozzo. Uno de los cracks era el mediocampista Giuseppe Meazza, que muchos años después bautizaría el estadio de la Internazionale de Milán.

La campaña de la Azzurra comenzó con una victoria sobre Noruega gracias a un gol de Silvio Piola en la prórroga. En los cuartos de final, delante de 59 mil simpatizantes,  Italia enfrentó a la anfitriona Francia. Por orden de Mussolini, el uniforme era negro. Pero dos goles de Piola garantizaron la victoria italiana.  En la semifinal los italianos superaron a Brasil, beneficiados por la ausencia de Leónidas da Silva.

En la otra semifinal Hungría derrotó a Suecia por 5 a 1, con show de Gyula Zsengellér que marcó tres goles. Pero los húngaros no fueron rivales para los italianos en la gran decisión. Piola hizo otros dos goles y garantizó el 4 a 2.  Italia se convertía en la primera selección en conquistar un bicampeonato consecutivo del Mundial.  Brasil tardaría 28 años para hacer lo mismo. Después de eso, ningún otro país lo consiguió.

Fuente de datos: Fifa.com