Uruguay confirma la hegemonía

No era una misión fácil. América y Europa sufrían las consecuencias de la crisis económica de 1929, que ocasionó desempleo en serie y falencias generalizadas, de empresas de pequeño porte hasta grandes bancos. El fútbol, organizado oficialmente por la FIFA desde 1904, todavía gateaba en relación a la modalidad y no tenía nada parecido a una estructura profesional.

Pero, si el escenario coyuntural no ayudaba, elegir a Uruguay como sede tenía una razón de ser en el ámbito deportivo. El equipo suramericano venció las ediciones de 1924 y 1928 de los Juegos Olímpicos, hecho que justificó el rótulo de Celeste Olímpica, hasta hoy ostentado por la selección uruguaya. También ayudaba, a un nivel simbólico, el hecho de que Uruguay completaba 100 años de independencia en 1930.

Con esa mezcla de argumento económico y técnico, el congreso de la FIFA realizado en Barcelona en 1929, definió que la primera edición del Mundial se jugase en Uruguay. En la práctica, hubo algo de improvisación, hablando de una invitación sin eliminatorias. Solamente cuatro equipos del Viejo Continente aceptaron el desafío de cruzar el Atlántico en navíos, como Francia, Bélgica, Rumania y Yugoslavia. Completaron el torneo ocho selecciones suramericanas, Estados Unidos y México. El sorteo de las llaves solo quedó definido cuando los equipos llegaron al Uruguay. Los partidos fueron disputados en sólo tres estadios de la misma ciudad: la capital Montevideo.

En la final, en el Estadio Centenario, con una capacidad para 100 mil simpatizantes, Uruguay y Argentina midieron fuerzas. Aún con desventaja de 2 a 1 en el entretiempo, la Celeste se llevó el título con tres goles en la etapa final: 4 a 2. El presidente de la FIFA, Jules Rimet, entregó el trofeo al capitán José Nazassi. El día 31 de julio, fecha posterior a la final, se declaró feriado nacional uruguayo.

Brasil, actor secundario 

El estreno de la Selección Brasilera en los Mundiales exigió un viaje de 15 días de navío y reflejó una división entre dirigentes de Río de Janeiro y de San Pablo. La comisión técnica de la Confederación Brasilera de Deportes (CBD) se formó sin la presencia de integrantes de la Asociación Paulista de Deportes Atléticos. En represalia, San Paulo vetó la convocatoria de jugadores que actuaban en el estado. De esta manera, nombres importantes de la época, como Arthur Friedenreich, Feitiço y Armando Del Debbio no vistieron la camiseta de la selección que actuó en el Uruguay.

Abajo de su máximo potencial y delante de un riguroso frío en el invierno uruguayo, el equipo nacional fue derrotado en el estreno por 2 a 1 ante Yugoslavia. Le tocó a Preguinho el honor de anotar el primer gol brasilero en mundiales. La derrota ante los europeos significó la eliminación de Brasil, ya que Yugoslavia venció a Bolivia por 4 a 0 y solo un equipo seguía para la semifinal. La selección se despidió del Uruguay con una goleada de 4 a 0 contra la misma Bolivia, con dos goles de Moderato y otros dos de Preguinho.

Fuente de datos: Fifa.com