Brasil venció los principales obstáculos rumbo a la Copa Mundial, dijo Dilma Rousseff en pronunciamiento

10/06/2014 - 23:44
De 2010 hasta 2013, los recursos invertidos llegaron a R$ 8.000 millones, contra R$ 1,7 billones en educación y salud: un valor 212 veces mayor

En pronunciamiento a la nación, este martes (10.06), la presidenta Dilma Rousseff afirmó que Brasil venció los principales obstáculos rumbo a la Copa Mundial 2014 y está preparado para la competición, a partir de este jueves (12.06). Comparó a la organización del Mundial con un partido de fútbol, en el cual el resultado y la celebración final bien valen el esfuerzo, además de aclarar detalles sobre el período de preparación del país para el evento, enfatizando los objetivos alcanzados.

Vea el video (en portugués)

Lea el pronunciamiento completo

Mis amigas y mis amigos,

A partir de este jueves, los ojos y corazones del mundo estarán puestos en Brasil, acompañando la Copa más grande de la historia.

Al menos 3.000 millones de personas se dejarán fascinar por el arte de las 32 mejores selecciones de fútbol del planeta.

Para Brasil, ser la sede de la Copa Mundial es motivo de satisfacción, alegría y orgullo.

En nombre del pueblo brasileño, saludo a todos los que están llegando para esta que será también la Copa por la paz y contra el racismo; la Copa por la inclusión y contra todas las formas de violencia y prejuicio; la Copa de la tolerancia, de la diversidad, del diálogo y del entendimiento.

La Selección Brasileña es la única que ha disputado todas las Copas Mundiales realizadas hasta hoy.

En todos los países, siempre fuimos muy bien recibidos.

Vamos a retribuir ahora la generosidad con la que siempre hemos sido tratados, recibiendo calurosamente a quienes nos visitan.

Estoy segura que en las 12 ciudades sede los visitantes van a convivir con un pueblo alegre, generoso y hospitalario, y se quedarán impresionados con un país lleno de bellezas naturales y que lucha, día tras día, para ser menos desigual.

Amigos de todo el mundo: ¡lleguen en paz! 

Brasil, como el Cristo Redentor, está de brazos abiertos para darles la bienvenida a todos ustedes.

 

Brasileñas y brasileños,

Para cualquier país, organizar una Copa es como disputar un partido sudado – y muchas veces sufrido.

Con derecho a prórroga y disputa de penales.

Pero el resultado y la celebración final valen el esfuerzo.

Brasil venció los principales obstáculos y está preparado para la Copa, dentro y fuera de la cancha.

Para que esta victoria sea aún más completa, es fundamental que todos los brasileños tengan una noción correcta de todo lo que pasó.

Una visión sin falso triunfalismo, pero tampoco sin derrotismo o distorsiones.

Como se dice en el lenguaje del fútbol: entrenamiento es entrenamiento, partido es partido.

En el partido, que comienza ahora, los pesimistas ya entran perdiendo.

Fueron derrotados por la capacidad de trabajo y la determinación del pueblo brasileño, que nunca desiste.

Los pesimistas decían que no tendríamos Copa porque no tendríamos estadios.

Los estadios están allí, listos.

Decían que no tendríamos Copa porque no tendríamos aeropuertos.

Prácticamente hemos duplicado la capacidad de nuestros aeropuertos.

Ellos están listos para atender a quienes vengan a visitarnos; listos para dar comodidad a millones de brasileños.

Llegaron a decir que habría racionamiento de energía.  Les quiero asegurar: no faltará luz en la Copa, ni después de ella.

Nuestro sistema eléctrico es robusto y seguro, pues hemos trabajamos mucho para ello.

Llegaron también al ridículo de predecir una epidemia de dengue en la copa ¡en pleno invierno, en Brasil!

Además de las grandes obras físicas y de infraestructura, estamos entregando un sistema de seguridad capaz de proteger a todos, capaz de asegurar el derecho de la inmensa mayoría de los brasileños y de nuestros visitantes que quieren ver los partidos de la Copa.

Estamos entregando también un moderno sistema de comunicación y transmisión que reúne lo que hay de más avanzado en tecnología, incluyendo redes de fibra óptica y equipos de última generación, en todas las 12 ciudades sede.

 

Mis amigas y mis amigos,

La Copa apresuró obras y servicios que ya estaban previstos en el Programa de Aceleración del Crecimiento, el PAC.

Hemos construido, ampliado o reformado aeropuertos, puertos, avenidas, viaductos, puentes, vías de tráfico rápido y avanzados sistemas de transporte público.

Hemos hecho eso, en primer lugar, para los brasileños.

Yo he repetido que los aeropuertos, los metros, los BRTs y los estadios no volverán en la maleta de los turistas.

Se quedarán acá, beneficiando a todos nosotros.

Una Copa dura solo un mes, los beneficios quedan para toda la vida.

Los nuevos aeropuertos no eran necesarios solo para recibir a los turistas en la Copa.

Con el aumento del empleo y de los ingresos, el número de viajeros más que triplicó en los últimos diez años: de 33 millones en 2003, saltamos para 113 millones de viajeros el año pasado, y debemos llegar a 200 millones en 2020.

Por eso, necesitábamos modernizar nuestros aeropuertos para, más que nada, mejorar el día a día de los brasileños, que cada vez más viajan en avión.

Ahora también tenemos estadios modernos y cómodos, de Norte a Sur del país, al nivel de nuestro fútbol y de nuestros hinchas.

Además de servir al fútbol, serán estadios multiuso: funcionarán también como centros comerciales, de negocios y de ocio, y escenarios de conciertos y fiestas populares.

 

Mis amigas y mis amigos,

Hay gente que dice que los recursos de la Copa deberían haber sido aplicados a la salud y a la educación.

Escucho y respeto esas opiniones, pero no estoy de acuerdo con ellas. Se trata de un falso dilema.

Solo para quedar en una comparación: las inversiones en los estadios, construidos en parte con financiamiento de los bancos públicos federales y en parte con recursos de los gobiernos estatales y de las empresas privadas, sumaron 8.000 millones de reales.

Desde 2010, cuando comenzaron las obras de los estadios, hasta 2013, el gobierno federal, los estados y los municipios invirtieron cerca de 1,7 billones (millones de millones) de reales en educación y salud. Repito, 1,7 billones de reales.

Es decir: en el mismo período, el valor invertido en educación y salud en Brasil es 212 veces más grande que el valor invertido en los estadios.

Cabe recordar también que los presupuestos de la salud y de la educación están entre los que más crecieron en mi gobierno.

Hay que mirar los dos lados de la moneda.

La Copa no representa solo gastos, ella trae también ingresos para el país.

Es factor de desarrollo económico y social.

Genera negocios, inyecta miles de millones de reales en la economía, crea empleos.

De una cosa no tengan dudas: las cuentas de la Copa están siendo analizadas, en detalle, por los órganos de fiscalización.

Si queda probada cualquier irregularidad, los responsables serán punidos con el máximo rigor.

 

Mis amigas y mis amigos,

El Brasil que recibe esta Copa es muy distinto de aquel país que, en 1950, recibió su primera Copa.

Hoy somos la séptima economía del planeta y líderes en el mundo en varios sectores de la producción industrial y la agroindustria.

En los últimos años, nuestro país promovió uno de los más exitosos procesos de distribución de ingresos, de aumento del nivel de empleo y de inclusión social.

Reducimos la desigualdad en niveles impresionantes, llevando en una década 42 millones de personas a la clase media y sacando a 36 millones de brasileños de la miseria.

Somos también un país que, aunque haya pasado hace pocas décadas por una dictadura, tiene hoy una democracia joven, dinámica y vibrante.

Disfrutamos la más absoluta libertad y convivimos con manifestaciones populares y reivindicaciones, las cuales nos ayudan a perfeccionar cada vez más nuestras instituciones democráticas.

Instituciones que nos respaldan tanto para asegurar la libertad de manifestación como para impedir excesos y radicalismos de cualquier tipo.

 

Mis queridos jugadores y querida Comisión Técnica,

Debajo de la camisa verde-amarilla, ustedes materializan un poderoso patrimonio del pueblo brasileño.

La Selección representa la nacionalidad. Está por encima de gobiernos, de partidos y de intereses de cualquier grupo.

Por eso ustedes merecen que uno de los legados de esta Copa sea también la modernización de nuestra estructura del fútbol y de las relaciones que rigen nuestro deporte.

Brasil necesita retribuirles a ustedes y a todos los deportistas todo lo que ustedes han hecho por nuestro pueblo y por nuestro país.

El pueblo brasileño ama y confía en su Selección.

Estamos todos juntos para lo que sea.

 

¡Viva la Paz!

¡Viva la Copa!

¡Viva Brasil!

Gracias y Buenas Noches

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